Al finalizar el contrato de arrendamiento, el inquilino debe devolver la propiedad en las mismas condiciones en que la recibió, teniendo en cuenta el desgaste normal. Generalmente, se realiza una inspección con el propietario o administrador de la propiedad para verificar el estado del inmueble. Se deben devolver las llaves y los dispositivos de acceso, y liquidar cualquier pago o factura pendiente. Si se pagó un depósito de seguridad, este podría ser reembolsado, parcial o totalmente, según la inspección final y las reparaciones necesarias.